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domingo, 25 de abril de 2021

OVERBOOKING EN LA PISTA DE ATLETISMO


Overbooking en la pista de atletismo
Fotografía: Pelle Cass

La imagen, con la salvedad de que se trata de una pista cubierta, me ha recordado a la Ciudad Deportiva de Carranque, a los tiempos en los que los atletas teníamos que compartir la pista de atletismo con los opositores. Como no hubieses terminado de hacer las series para la hora a la que ellos entraban, ya sabías que te esperaba el caos. Como en botica, había de todo; pero sobre todo muchos que no respetaban la calle 1 –corrían en grupo por ella ocupando también la calle 2, y por mucho que te desgañitaras no se apartaban para dejarte pasar pegado a la cuerda–, que se te cruzaban por delante o se quedaban parados en medio de la pista.

Detalle de la fotografía anterior (Pelle Cass)

 Por fortuna para los atletas, la imagen es solo un montaje del fotógrafo Pelle Cass (Brooklyn, NY, 1954). Una composición no apta para minimalistas que crea el estadounidense mediante la superposición de imágenes. «Su método se basa en disparar hasta 5.000 veces desde un trípode situado en un punto fijo y eliminar las superposiciones con Photoshop».

Salto de pértiga. Fotografía: Pelle Cass

Salto de longitud. Fotografía: Pelle Cass

 Al bichear en internet, en busca de más fotos, me he topado con la serie completa, titulada Crowded Fields, en la que también toman protagonismo otras disciplinas deportivas.

Atletismo en pista cubierta. Fotografía: Pelle Cass

Carrera de campo a través. Fotografía: Pelle Cass

Salto de trampolín. Fotografía: Pelle Cass

Tenis. Fotografía: Pelle Cass

Baloncesto. Fotografía: Pelle Cass

 ¿A que viéndolas se les ha venido a la cabeza el ¿Dónde está Wally? del británico Martin Handford?

 Si quieren saber más sobre Pelle Cass y su trabajo, incluso comprar alguna de sus fotografías, pueden visitar su página web:

https://pellecass.com/


martes, 2 de abril de 2019

HOMENAJE A TOMÁS CHINCOA GALLEGO


Tomás Chincoa Gallego

Desde hace un año me sorprendo viendo los partidos de fútbol que televisan del Betis, incluso sufro cuando el equipo no logra clasificarse para una final que merecía y que se va a jugar en su propio estadio, como ocurrió hace un mes en Valencia –y mira que jugaron bien Joaquín, Sergio Canales y compañía, pero cuando la pelota no quiere entrar...–. Y muchas veces, al cruzarme en el instituto con algún alumno que lleva la camiseta verdiblanca, se me escapa un "¡Viva er Beti manque pierda!". Al principio me resultó insólito todo esto, y qué decir a mis amigos, quienes me preguntaban cómo era posible que hubiese sumado un nuevo equipo a los de siempre (Málaga, Real Sociedad y Juventus), pero en cuanto me puse a pensar encontré la explicación. No había nada de extraño en ella, era simplemente mi forma de honrar al amigo fallecido, a Tomás Chincoa, con el que antaño tantas horas había compartido en la pista de atletismo de la Ciudad Deportiva de Carranque. Chincoa, que además de buena gente era policía municipal, hacía muchos años que no corría por su enfermedad, pero cuando nos veíamos era como si volviésemos atrás en el tiempo. Los años habían caído como losas, pero nosotros seguíamos viéndonos como aquellos dos chiquillos que daban vueltas sin parar en pos de un récord o una medalla, de la gloria que ya sabemos es efímera. Tomás, como su padre Gabriel, era muy bético, y yo había empezado a guardarle las chapas del Betis que me iban saliendo en los paquetes de pipas de Grefusa.

Chapas del Betis de las pipas Grefusa (GrefuLiga 2017-2018)
Fotografía Lucía Rodríguez

 Me las eché al bolsillo la última tarde que fui a visitarlo al hospital. Esa mañana le habían dado el alta, así que las guardé en el cajón del escritorio pensando en llevárselas el día que fuese a verlo a su casa, pero entre no querer molestar y la vorágine diaria, la visita no se produjo. "El tiempo encuentra formas peculiares de pagar deudas", así que cada vez que el Betis juega algo importante me acuerdo de Tomás y me siento frente al televisor con unas cañas. Durante casi dos horas es como si estuviese a mi lado, como cuando corríamos por Carranque, por el circuito del Scalextric o por los terrenos de la feria o de la Laboral.
 Hoy, que se cumple un año de su fallecimiento –el tiempo siempre pasa más rápido de lo que parece–, he querido escribir estas líneas y acompañarlas de esta fotografía que me ha conseguido el amigo Manuel Espárraga. "La fotografía se tomó en una academia militar de Toledo en el año 1985. En las camisetas pone F.M.A (Federación Malagueña de Atletismo), por lo que no era un campeonato por autonomías, pero sí que estaban representadas las provincias*. Tenía que ser de un campeonato de España. Teníamos todos 16 y 17 añitos y unas ganas de correr y unos cojones como toros".
*En esta época no había campeonatos autonómicos y se competía por federaciones provinciales.

Arriba a la izq. Salvador de Coín, y los malagueños Jorge y Tomás Chincoa
Abajo a la izq. Manuel Espárraga de Antequera, Diego López de Coín y Carlos Salcedo de Nerja
Campeonato de España de cross en Toledo, 1985

 Junto a la fotografía, le envío un abrazo a su familia y a sus amigos.


“¿Y cómo pueden los muertos estar realmente muertos si siguen viviendo en el alma de aquellos que dejaron detrás?”. 
El corazón es un cazador solitario -Carson McCullers-

lunes, 7 de enero de 2019

ANTONIO SOLER: UNO DE LOS NUESTROS


Pedro Delgado y Antonio Soler
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Hace muchos años leí en algún periódico que el escritor Antonio Soler (Málaga, 1956) practicó atletismo en su juventud, y que fue un accidente de tráfico lo que le apartó de las carreras y echó en brazos de la literatura. Lo reseñaban de pasada, lo que hizo que me picara la curiosidad, pues yo llevaba corriendo desde los 14 años y nunca lo había visto correr. Pregunté en Carranque a los más veteranos, pero ninguno sabía nada de él, ni siquiera Rodrigo, que antaño había custodiado la entrada a la Ciudad Deportiva. En definitiva, interrogué a tantas personas sin resultado, que di por hecho que aquello era una especie de leyenda urbana, uno de esos bulos que, sin saber muy bien cómo, terminan por recalar en los medios de comunicación.

 Una tarde, hace ya también bastantes años, en la que acababa de salir a correr fuera de la Ciudad Deportiva de Carranque en compañía de Rafael Morales, Francisco Espejo y Juan Sarria, me topé con Antonio Soler. Estaba parado en la esquina de la avenida Santa Rosa de Lima con la del Obispo Ángel Herrera Oria, y sostenía una raqueta de padel o de frontón en las manos mientras conversaba con otra persona. Al vernos llegar nos miró, y hubo un momento, al pasar junto a él, en que nuestros ojos se cruzaron. Durante esos breves instantes, sentí que Soler no me veía a mí, sino al corredor que una vez él había sido. O tal vez sólo fuesen imaginaciones mías. Corrí ese día ensimismado en mis pensamientos, pues por entonces ya empezaba a fantasear con colgar las zapatillas y dedicarme a escribir, cosa que hice, consciente de lo difícil de la empresa, en el año 2001, aplicando la misma constancia y fuerza de voluntad que me caracterizó en mi etapa atlética.

 Volviendo a Antonio Soler, les diré que logré desentrañar aquel misterio el año pasado, al asistir a unas jornadas sobre fútbol y literatura en el Instituto Andaluz del Deporte, de las que ya les hablé en otra entrada*. Allí escuché de su propia boca que había sido deportista, y que había hecho muchos kilómetros en la pista de Carranque, cuando era de ceniza y, luego, cuando tenía un buen tartán. También relacionó el atletismo con la literatura de una manera que no puedo más que suscribir plenamente:
"Yo que he hecho atletismo hasta los 21 años, compitiendo... Para mí el ejercicio de correr, de dar una zancada más, de salvar una distancia, de ejercitar esa voluntad, esa disciplina, tiene mucho que ver con escribir novelas, donde el trabajo de media mañana a lo mejor son cuatro frases que parece que no llevan a nada, lo mismo que en una carrera de fondo veinticinco zancadas parece que no son nada, pero son absolutamente imprescindibles para la carrera. El acto de estar pareciendo agotado, pero sigues y continúas... Y mañana otra vez, y vuelves a la pista, vuelves al campo... Todo eso tiene que ver con escribir una novela. Es una carrera de fondo, en soledad". 
 Hace ya tiempo, el escritor Pablo Aranda me dio el correo de Antonio para que le escribiese y saliese de dudas, pero por cierta timidez no llegué a hacerlo. Así que, al terminar la mesa redonda, me armé de valor y lo abordé. "Usted no lo sabe, pero esta tarde ha resuelto un interrogante que me ha acompañado durante mucho tiempo; aunque ahora, que sé que es verdad que fue atleta, me surgen nuevas preguntas, y esta vez, para no molestarle ahora, sí que se las voy a mandar en un correo".

 Antonio Soler se prestó amablemente a ello, y aquí están mis preguntas y sus respuestas:

Pedro Delgado. Usted corrió hasta los 21 años, lo que significa que si nació en el 56 debió retirarse en el 77, dato que explica mi desconocimiento, y el de muchos, de su breve carrera atlética, pues ese año yo cumplía 11 años y sólo iba a Carranque en verano, como tantos malagueños, para bañarme en la piscina. ¿A qué edad se inició en el atletismo, y qué le motivó a ello?
Antonio Soler. Exactamente el año en que dejé de correr fue el 78, nací a final de año, con lo cual en ese momento del 78 tenía 21 años. Empecé a competir en el colegio Los Olivos, primero en las pruebas internas del colegio, y luego, formando parte del equipo del colegio, contra los otros centros de la provincia. También participé en encuentros interprovinciales y algunos campeonatos escolares. Puede que cuando empezara a competir con el equipo del colegio tuviese catorce o quince años. No lo recuerdo muy bien.

Antonio Soler (a la dcha.) en el laboratorio de ciencias del Colegio Los Olivos
Archivo fotográfico Padre Mayo

P.D. No sabía que había estudiado usted en Los Olivos, y me emociona descubrir que ambos llegamos al atletismo de la misma manera. Yo me fui de allí al terminar 1º de BUP, a Martiricos. Aunque luego también pasé por el Polígono de Cártama y el Cánovas del Castillo. Pero eso no viene ahora al caso. ¿Terminó usted sus estudios allí?
A.S. No, no acabé allí mis estudios. Estuve seis años y me fui a repetir curso al instituto Cánovas del Castillo, donde hice sexto de bachiller y COU.

P.D. ¿Para qué pruebas entrenaba? ¿Y lo hacía por su cuenta o bajo la dirección de algún entrenador?
A.S. En el colegio, empecé compitiendo en campo a través, de ahí pasé a 800 en pista. Recuerdo que en el colegio la "pista", era de tierra, sin calles. Y no sé muy bien si la longitud era muy exacta. Como federado básicamente corrí 400. En el colegio tuve un par de entrenadores, como federado uno que me daba, normalmente por medio de algún compañero, el plan de entrenamiento semanal. Yo estudiaba por las tardes, que era cuando entrenaba la mayor parte de los atletas del CAIM, así que los veía muy poco.

P.D. El club CAIM se fundó en febrero de 1976, por lo que no sé si llegaría usted a militar en él. ¿Llegó a pertenecer a algún club?
A.S. Sí, estuve en el CAIM.

P.D. Pues en eso también coincidimos. ¿Recuerda las marcas que hizo y en qué categorías?
A.S. En el CAIM básicamente hice 400, recuerdo que ocasionalmente y más por recordar los tiempos escolares que por otra cosa hice algún 800. No recuerdo con exactitud las marcas, en 400 estaba rondando los 50 segundos. En 800 bajé algunas veces de los dos minutos.

(En un correo posterior, Antonio me apuntó los tiempos que tenía anotados, donde se puede ver la progresión de sus marcas).

Marcas de Antonio Soler

P.D. ¿Participó en algún campeonato?
A.S. Recuerdo algunas competiciones interprovinciales en Andalucía, algún viaje a Sevilla, Granada, pero no el rango que aquello tenía.

(Tras preguntarle en otro correo si recordaba su participación en el Campeonato de España de Selecciones Provinciales de 2ª categoría que se celebró en Segovia en el año 76, donde corrió el 800 y el 4x400 –tal como me apuntó Antonio Castro que en aquella época viajó como delegado–, me dijo que tenía un recuerdo vago de aquellos viajes; aunque sí recordaba bien un campeonato de cross en Tarragona, pero ese dentro del ámbito escolar).

P.D. ¿Qué recuerdos guarda en la memoria de aquella época?
A.S. Yo andaba dividido en varias facetas. Aunque leía desde niño, en esa época había empezado a leer con bastante más rigor, vislumbraba la posibilidad de dedicarme a algo creativo, por otro lado estaba estudiando, andaba en una especie de montaña rusa personal, con las primeras relaciones sentimentales más o menos fuertes, escapadas con amigos, los primeros viajes. El atletismo era una parcela más, importante pero no decisiva. Alguna vez me lo dieron a entender en el club aunque nunca de un modo directo. Diríamos que no hacía vida de atleta ortodoxo. Pero los recuerdos alrededor del atletismo siempre son buenos. El mejor de todos aquella sensación de libertad que me producía correr rápido, sin cansancio, una verdadera liberación. También el compartir muchos kilómetros entrenando con algunos amigos. Fundamentalmente, y por los horarios coincidentes, entrenaba con Santi Rodríguez Cánovas, que hacía obstáculos, y Ángel López, que corría 1.500 y 800. También tuve amistad con Felipe Vicaría. Felipe y yo intentábamos pisarle los talones a Carlos Azulay en 400.

P.D. Azulay fue socio fundador del CAIM, y como atleta llegó a tener el récord nacional de 400 metros vallas y decathlon, siendo campeón de España absoluto en 400 metros vallas en 1983. También lo fue de decathlon en 1981 y 1988, de heptathlon en 1985, y de octathlon en 1982 y 1987. Es un mito del atletismo malagueño, y todo un ídolo para la gente del CAIM.

Carlos Azulay con el estadounidense Edwin Moses. Fotografía: Página web club CAIM

Carlos Azulay (izq.) en la final de los 400 metros vallas en el Campeonato de España de 1983
Fotografía: Revista Atletismo Español
https://pedrodelgadofernandez.blogspot.com/2015/02/duelo-al-sol.html

¿Conserva usted memorabilia de su etapa atlética? Fotografías, recortes de periódicos, hojas de resultados, diplomas, medallas, equipaciones, zapatillas de clavos..., objetos de los que no haya querido desprenderse y que le recuerden o le conecten con aquella época de su vida.
A.S. No guardo nada. Una fotografía en blanco y negro y algo borrosa durante un entrenamiento,

"Te adjunto también una foto, la única mía que he encontrado corriendo en aquella época. Es de la primera carrera que organizó la peña El Bastón, esa que acababa en Gibralfaro. Fui de los primeros, pero realmente no recuerdo el puesto, la foto, tan movida en la que no se me reconoce demasiado, me la hizo una amiga desde un coche, por el paseo de Sancha".

y también, al menos hace poco lo vi, el carnet* del CAIM, no recuerdo si de 1.977 o 1.978.
*Esa ficha federativa tiene un valor histórico, así que, en cuanto Soler la encuentre, la adjuntaremos a esta entrevista. De hecho, su infructuosa búsqueda es lo que ha demorado esta entrevista cumplimentada en enero de 2018.

P.D. Tengo entendido que tuvo una fractura en la pierna a causa de un accidente de tráfico. Después de aquello, ¿por qué optó por la retirada en lugar de retomar los entrenamientos?
A.S. Fue una fractura muy importante. Estuve casi un año sin poder andar. La recuperación total duró un año y medio. Con 23 años, la carrera por terminar, la amenaza de la mili por delante y un futuro bastante incierto en el que la literatura cada vez tenía más importancia para mí, me hicieron desistir de cualquier posibilidad de competir medianamente en serio. Sí lo hice en el ejército, durante dos o tres meses, lo suficiente como para darme cuenta de que ya no tenía mucho sentido.

P.D. He leído en alguna parte que en el hospital empezó a escribir un relato, y que su hermana lo envió al Ignacio Aldecoa y le dieron el segundo premio. ¿Es eso cierto?
A.S. Sí, es exactamente así. Y fue el momento en el que dejé el atletismo aunque luego, en el ejército competí en 400, algo circunstancial y para librarme de algunas guardias. En cuanto a lo del relato aquel, lo escribí casi entero, en una mañana, en el hospital, adonde fui a parar a causa de un accidente de tráfico. Efectivamente mi hermana lo envió al premio Ignacio Aldecoa y me dieron el segundo premio. Unos pocos años después volví a participar y me concedieron el primer premio, entonces ya único. Lo que no es cierto, como alguna vez se ha contado, es que empezara a escribir debido a mi estancia en el hospital. La literatura no es una vocación súbita, llevaba leyendo continuamente desde la infancia, la literatura cada vez era más importante para mí y si no hubiera estado en el hospital habría escrito ese libro en mi casa.

P.D. Durante todos estos años y desde su retirada, ¿ha seguido el atletismo a nivel local e internacional?
A.S. He seguido las grandes competiciones, Campeonatos del Mundo, Olimpiadas, campeonatos europeos y algunos grandes mítines.

P.D. ¿Podría darme el nombre de algunos corredores a los que haya admirado o seguido?
A.S. Siempre admiré por encima de cualquier otro a Sebastian Coe. Su modo de correr, tan elegante, tan vibrante, me emocionaba.

Sebastian Coe

 También me gustó muchísimo, Fernando Mamede, el mediofondista y luego fondista portugués.

Fernando Mamede

 El finlandés Lasse Viren, Said Aouita, José Luis González.

Lasse Viren

José Luis González y Said Aouita

 En velocidad tuve debilidad siempre por Pietro Mennea. Como se ve algunos ya casi prehistoria atlética.

Pietro Mennea

P.D. Comparto la admiración por todos esos atletas, aunque yo era más de Carlos Lopes que de Mamede. En un par de ocasiones le he visto por Carranque con una raqueta en la mano. No sé si para jugar al padel o al frontón. ¿Qué deportes practica ahora? Y si sale a correr de vez en cuando, ¿qué sensaciones tiene?
A.S. Jugaba a frontón hasta hace un par de años. Eso sí lo he mantenido durante veinte años seguidos. Ya a comienzos de los setenta iba a Carranque a jugar a frontón, todos los veranos, durante horas. Después lo retomé a principios de los noventa. Ahora de vez en cuando corro en una cinta, a veces he ido por la carretera interior de Gibralfaro. La sensación que tengo es que antes corría mucho.

P.D. Se ha dejado alguna vez llevar por la añoranza y se ha calzado las zapatillas para participar de forma anónima en alguna de las clásicas malagueñas, como la Mini Maratón de la Peña El Bastón, la Media Maratón Ciudad de Málaga o la Carrera Urbana Ciudad de Málaga?
A.S. No, no he participado en ninguna de esas carreras después de aquello. Sí lo hice, creo que debió de ser en 1.977 o 78, en una que salía de los alrededores de la carretera de Cádiz y acababa en Gibralfaro, me parece que era la de la Peña el Bastón. Como se ve mi memoria atlética necesita un engrase, pero son cuarenta años de distancia, casi un maratón de años.

P.D. A pesar del interés que despiertan, gracias al boom de las carreras, no hay muchos libros que aúnen literatura y atletismo. De esos pocos que hay, ¿cuál o cuáles le han gustado más?
A.S. Sobre todo "La soledad del corredor de fondo", de Alan Sillitoe. También me parece muy buena "La media distancia", de Alejandro Gándara.

La media distancia, de Alejandro Gándara y La soledad del corredor de fondo, de Alan Sillitoe
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

P.D. Yo llevo unos años enredado en una novela sobre Jean Bouin, el atleta francés que da nombre a la clásica barcelonesa. No quisiera ser impertinente, pero ¿cómo es que usted, que suele nutrirse de sus propias vivencias en sus novelas, todavía no ha escrito nada relacionado con el mundo del atletismo? ¿A qué cree que se debe eso?
A.S. No lo sé, hay bastantes aspectos de mi vida personal que no han aparecido en mis libros. En cualquier caso, en la novela que estoy escribiendo ahora* hay unos capítulos titulados "Diario del Atleta", y ahí se cuenta algo sobre la experiencia de correr, mucho más sobre la experiencia interna que sobre la competición.

*Antonio Soler se refería a "Sur" (Ed. Galaxia Gutenberg), novela recientemente galardonada con el I Premio de Narrativa Alcobendas Juan Goytisolo, y de la que aquí daremos cuenta próximamente.

Sur, de Antonio Soler (Ed. Galaxia Gutenberg)
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

P.D. Como guionista de cine que también es usted, ¿qué película relacionada con el atletismo le ha llamado más la atención?
A.S. Se me viene a la cabeza una quizás muy obvia pero que creo que tiene mucho encanto, "Carros de fuego", y otra vez, ahora en forma de película "La soledad del corredor de fondo".



P.D. El otro día escribí una entrada acerca de lo que usted contó en el IAD, sobre lo que suponía salir a correr a la calle en pantalón corto hace 30 años**. ¿Podría cerrar esta entrevista con otra anécdota?
A.S. Alguna del mismo corte, cuando a veces, con Santi Cánovas, entrenábamos de noche y alguna vez nos tomaron por gente que huía de algo o de alguien, de la policía, me imagino.

P.D. Muchas gracias por su atención y por dejarme remover en todos esos recuerdos. Sin duda, el deporte perdió un atleta, pero la literatura ganó un escritor.

**https://pedrodelgadofernandez.blogspot.com/2017/03/los-corredores-han-tomado-la-ciudad.html

*https://pedrodelgadofernandez.blogspot.com/2017/02/futbol-y-literatura.html

Antonio Soler (Málaga, 1956) obtuvo el Premio Andalucía de Novela en 1993 con Modelo de Pasión, el Premio Andalucía de la Crítica en 1995 con Los héroes de la frontera, el Premio Herralde y Premio de la Crítica en 1996 con Las bailarinas muertas, el Premio Primavera en 1999 con El nombre que ahora digo, el Premio Nadal en 2004 con El camino de los ingleses –llevada al cine por Antonio Banderas con un guión del propio Soler– y el Premio Narrativa Juan Goytisolo el pasado 2018 con Sur. Sus novelas se han traducido a una docena de idiomas, y ha impartido conferencias y cursos en numerosas universidades e instituciones culturales de Europa, Hispanoamérica, Estados Unidos y Canadá.

viernes, 3 de julio de 2015

DE TAL PALO TAL ASTILLA

Juan Sarria Cuevas, seguido de Pedro Delgado Fernández
800 metros, antigua Ciudad Deportiva de Carranque, ¿1982?

No cabe duda de que los genes tienen cierta importancia en el mundo del deporte, pero tampoco es menos cierto que sin el trabajo, la constancia, la motivación y la fuerza de voluntad estos no servirían para nada.
 Pensaba en eso el otro día, cuando coincidí con Juan Sarria hijo en el AVE de Málaga a Madrid, yo camino de mi firma de libros en el parque del Retiro y él de un ochocientos, que a la postre ganaría, en la liga de clubes.

Juan Sarria Aranda, del Club Bahía de Algeciras, ganando la prueba de los 800 metros de la tercera jornada de la Liga de Clubes de Primera División celebrada en Moratalaz, Madrid, 14 de junio de 2015.

Juan Sarria Cuevas, padre y entrenador de Juan Sarria Aranda
(Fotografía: Salvador Moreno, 2015)

 Juan Sarria Aranda y su padre, Juan Sarria Cuevas, son un claro ejemplo de cómo el popular dicho De tal palo tal astilla se cumple en el atletismo malagueño. Si Juan Sarria padre consiguió en su época correr las dos vueltas a la pista en 1'51''12, Juan Sarria hijo detuvo el crono en Torremolinos, el pasado día 7 de junio, en 1'52''57. 

 Aquí les dejo la clasificación y el vídeo de ese ochocientos, un control sobre un tartán que contrasta con el piso de la antigua Ciudad Deportiva de Carranque que puede verse en la fotografía que abre esta entrada.

5º Control Aire Libre Delegación Malagueña de Atletismo
(Torremolinos, Málaga, 7 junio 2015)


5º Contro Aire Libre D.M.A (Torremolinos, Málaga, 7 junio 2015)


Nota: Como no podía ser de otra manera, esta entrada está dedicada a sus dos protagonistas, a los que mando desde aquí un afectuoso saludo.

Juan Sarria padre y Juan Sarria hijo, Salamanca 2015

 ¡Salud, camaradas!

Actualización de julio de 2024:

 A veces, el palo da para varias astillas. Y en el caso de Juan Sarria Cuevas tenemos que añadir a su hija, María del Mar Sarria Aranda, que lleva en esto del atletismo toda la vida, moviéndose entre la velocidad y el fondo, y que ha decidido, ya en la categoría Master, centrarse en la velocidad.

Mª del Mar Sarria Aranda
Campeona de España Master F-40 en 100 y 200 m
Alcobendas (Madrid), 2024. Fotografía: Juan Sarria

 Pues bien, el pasado 7 de julio, en el Campeonato de España Master al Aire Libre, celebrado en Alcobendas (Madrid), Mª del Mar Sarria, del Club Atletismo Bahía de Algeciras, se proclamó Reina de la velocidad del 2024, venciendo tanto en los 100 como en los 200 metros lisos en la categoría F-40. Y lo hizo con unas marcas de nivel: 12.90 y 26.70. No contenta con ello, también se llevó un bronce en el relevo mixto de 400 metros, donde participó con su hermano Juan Sarria Aranda, el mismo que abría esta entrada y que algo tocado prefirió participar solamente en el relevo para darse el lujo de subir al podio con su hermana.

Los hermanos Sarria Aranda
Bronce en el relevo mixto de 400 m
Campeonato de España Master 2024
Fotografía: Juan Sarria

 A los dos los he visto crecer desde pequeños, así que para mí es un placer poder escribir aquí sobre ellos. Y poder brindar con sus padres por sus éxitos pasados, presentes y futuros.

Juan Sarria Aranda y Mª del Mar Sarria Aranda
Campeonato de España Master al Aire Libre, Alcobendas 2024

Familia Sarria Aranda. Una familia muy atlética
Campeonato de España Master, Alcobendas 2024

 Como cierre, les dejo con los vídeos de las finales de los 100 m y los 200 m en la categoría F-40 de dicho campeonato. Para que disfruten de la poderosa zancada de Mª del Mar Sarria Aranda.


 Y lo dicho: ¡De tal palo, tal astilla!


jueves, 21 de mayo de 2015

LA BARRERA DE LOS DOS MINUTOS

A pocos metros de meta, escuchando a tus espaldas el sonido de los clavos en la pista como el tacleteo de una ametralladora. El gesto crispado por la acumulación del ácido láctico. Cerrar los ojos. No dejar que te alcancen.

Campeonato Provincial de 800 metros en la antigua Ciudad Deportiva de Carranque. Málaga, 3 de julio de 1983. 1º clasificado Pedro Delgado Fernández con 2.01.00, 2º Rafael Castillo, 3º Antonio Sánchez, 4º un atleta del Club Gaviota de Cádiz, 5º Miguel Ángel Moya.

 Ver una fotografía y volver atrás en el tiempo, a cuando tenía 17 años e intentaba bajar de los 2 minutos en los 800 metros y de los 4 en los 1.500. A veces con liebres: Juan Sarria, Francisco Espejo o Rafael Morales, y otras solo, como en la ocasión de la foto, tirando del grupo de principio a fin, luchando contra el tiempo.

Pedro Delgado Fernández encabezando un 800 (detrás un atleta de Cádiz, Miguel Ángel Moya y Antonio Sánchez). Ciudad Deportiva de Carranque, 3 de julio de 1983. Esta fotografía ilustraba el post La media distancia, que hacía referencia, en este mismo blog, a la novela de Alejandro Gándara.
http://pedrodelgadofernandez.blogspot.com.es/2014/12/la-media-distancia.html

 Entrar en meta. Detener el crono en 2.01.00. Sentir la felicidad de ganar a lo grande, pero a la vez la decepción de no haber roto el muro de los dos minutos. Aunque luego bajaría ampliamente esas marcas, corriendo en 1.54 y 3.52, nunca olvidaré aquellos tiempos en los que trataba de romper los límites de los dos y los cuatro minutos. Esa sensación de correr contra el reloj, contra uno mismo. Es curioso, pero una vez rotas esas barreras uno ya siempre las rebasa con facilidad, como si todo hubiese sido mas una cuestión psicológica que física. Puede ser, aunque lo que sí es seguro es que subimos un escalón más en el plano físico y con ello en el nivel de nuestras prestaciones. ¿Que hay atletas que no consiguen dar ese salto de calidad y tienen que cambiar de prueba y subir distancia? Pues sí, pero al menos les queda el haberlo intentado, el disfrute del reto, la épica del fracaso.

 Veo las imágenes y recuerdo la dureza del 800, la exigencia de una prueba en la que el sábado se estrenó mi hijo mayor. Enzo que, a sus 15 años, se enfrentaba por primera vez a la distancia. A las dos vueltas a la pista. Nunca ha hecho series, y desconoce los ritmos, así que pagó la novatada. Pasó lanzado los primeros 200 metros, a 26 segundos, a 58 los 400 metros y a 1.32 los 600 metros, pero aún así hizo un tiempo de 2.09.76 en meta, lo que no está nada mal para un debut y para correr con las zapatillas pesadas de entrenamiento. Demostró aplomo y valentía. Ahora, que sabe que le gusta la media distancia, tendrá que enfrentarse a sus propios muros. De momento, se ha ganado el derecho a que le compre unas zapatillas de clavos.

Enzo Delgado Rodríguez con el dorsal 355
Control de 800 metros en Torremolinos, 16 de mayo de 2015
Fotografía: Salvador Moreno http://www.ellocoquecorre.com/


Vídeo de la prueba de 800 metros grabado por Lucía Rodríguez Vicario
16 de mayo de 2015, Torremolinos


Vídeo de la prueba de 800 metros grabado por el Club Atletismo Carranque






Nota: Volviendo al inicio de esta entrada, tengo recogido en el diario de entrenamiento de 1983 que el día anterior a ese 800 también corrimos un 1.500 en Carranque (en otra jornada del Campeonato Provincial), y que quedé 2º por detrás de Francisco Espejo, quien ganó la prueba con 3.51.38.

domingo, 18 de mayo de 2014

EL REGRESO DE LOS SIETE MAGNÍFICOS




De nuevo regreso con los Siete Magníficos, esta vez para añadir dos nuevas fotos y especificar los datos que me apunta el amigo Miguel Bandera. La prueba no se celebró en febrero, sino el 17 de abril de 1982, y el orden de llegada fue el siguiente: 1º Francisco Espejo, 2º Rafael Morales, 3º Juan Sarria, 4º Miguel Bandera y 5º Erik Berg Madsen.



Tristán González (haciendo de liebre), Francisco Espejo, Rafael Morales, Miguel Bandera, Erik Berg y Juan Sarria. 800 metros, 17 de abril de 1982, Ciudad Deportiva de Carranque, Málaga.



Miguel Bandera en los últimos metros del 800, donde realizó una marca de 1.59.5 (4º clasificado). Al fondo se puede ver al atleta y entrenador Joaquín Fernández Gago y a la velocista Ana Martín Carrasquilla (Málaga, 17-4-1982).

 
Y como la envidia es muy mala (ver la entrada Los Siete Magníficos de marzo de 2014), quiero mostraros aquí la fotografía de la salida de otro 800. De nuevo son seis los que aparecen en la imagen, pero en esta ocasión sí aparezco yo en ella. De izquierda a derecha, se puede ver a Miguel Ángel Moya, Rafael Morales, Antonio Sánchez, Juan Sarria, Paco Martín Tineo y a un servidor, Pedro Delgado Fernández. La fotografía la tomó el amigo José Antonio García Calle, que es quien me la ha pasado, y tienen un gran valor documental porque, además de a los atletas, recoge, a todo color, la antigua grada, la arboleda y el estado de la pista en la que competíamos y entrenábamos. Éramos tan pocos y tan conocidos que en algunas pruebas no necesitábamos ni ponernos el dorsal.


Miguel Ángel Moya, Rafael Morales, Antonio Sánchez ("Antonio el del banco"), Juan Sarria Cuevas, Paco Martín Tineo ("Paco el cartero") y Pedro Delgado Fernández en una salida de un 800 en la Ciudad Deportiva de Carranque. Málaga, 27 de junio de 1984. Fotografía: José Antonio García Calle.


 Calle cree que es de julio de 1984, pero he mirado en el plan de entrenamiento de ese mes y no aparece ninguna competición de 800 (sí de 1.500); sin embargo, tengo recogido en el planning de ese año un 800 el miércoles 27 de junio que, por los resultados, se corresponde con la fotografía:

1º Rafael Morales.
2º Juan Sarria Cuevas.
3º Miguel Ángel Moya.
4º Pedro Delgado Fernández (1'59"04)
5º Antonio Sánchez.

 Como es normal, anoté mi tiempo en el plan, ¿alguien se acuerda del suyo? 

viernes, 28 de marzo de 2014

LOS SIETE MAGNÍFICOS



Sí, sí..., ya sé que sólo hay seis atletas en la fotografía, pero no puedo dejar de acordarme del mítico western de Johs Sturges cada vez que la miro pues probablemente yo podría estar allí, junto a ellos, de no haber tenido que correr aquel día algún cross o un 1.500.
 La imagen, tomada en la pista de atletismo de la Ciudad Deportiva de Carranque, recoge los instantes previos a la salida de un 800, y en ella se pueden ver, de izquierda a derecha, a Francisco Espejo, Tristán González, Miguel Bandera, Juan Sarria, Rafael Morales y Erik Berg Madsen.

Francisco Espejo, Tristán González, Miguel Bandera, Juan Sarria, Rafael Morales y Erik Berg Madsen en los instantes previos a una salida de 800 metros en la pista de atletismo de Carranque en 1982 (Fotografía: Leal)

 Le he preguntado a Miguel Bandera por la fecha de la prueba y me ha dicho que es de febrero de 1982 (el año del ascenso a División de Honor en Fuenlabrada). También me ha comentado detalles curiosos, como que ni él ni Juani llevan la camiseta oficial del club CAIM, en el que todos militaban por entonces, porque las de la talla L no llegaron hasta más tarde. Juan corrió con la de la temporada anterior. Y dos apuntes de premio: salió de liebre marcando el ritmo Tristán, que pasó a 54.5, y Miguel hizo una marca de 1.59.5 en una carrera que ganó Francisco Espejo con 1.54.
 No sé si alguno más de ellos se acordará de su orden de llegada o de los tiempos que les cronometraron, pero de ser así les ruego que lo apunten aquí a modo de comentario. Juan Sarria no se acuerda de nada de eso, pero me apunta que el atleta que se ve de pie y de espaldas, a la derecha de la imagen, es su hermano Manolo Sarria quien estaba participando en la prueba de longitud.

 En fin, ya de paso, aprovechen los lectores de este blog para revisar ese magnífico western, curiosa adaptación de la película de Akira Kurosawa Los siete valientes, Los siete samurais. La banda sonora de Elmer Bernstein no tiene desperdicio.





 Por cierto, ahora que lo pienso, encuentro cierta similitud entre ese grupo de pistoleros que aceptan un trabajo, no por dinero, sino por la oportunidad de volver a la acción, y ese otro grupo de atletas que, por lo mismo, se están volviendo a calzar las zapatillas deportivas. Ánimo a todos ellos.