domingo, 21 de enero de 2018

CARRERA SOLIDARIA DEL IES LA ROSALEDA


Carrera Solidaria del IES La Rosaleda
5 de diciembre de 2017, Málaga. Fotografía: Pedro Delgado

Desde hace unos años, mi amigo Miguel Ángel Moya ha recuperado en el IES La Rosaleda una prueba que se realizaba antaño: un cross escolar cuyo trazado discurre por el interior del centro.

Cartel de la Carrera Solidaria del IES La Rosaleda, diciembre 2017
Fotografía: Pedro Delgado

 Una carrera que además es inclusiva, con una categoría de superación para todos aquellos que compiten con desventaja, y solidaria. Este año la ayuda económica fue a parar a Bolivia –a través de la ONG Amigos de Anzaldo–, y la material, con todos los alimentos que han donado atletas y alumnos, al Banco de alimentos de Palma Palmilla.

Carrera Solidaria IES La Rosaleda, Málaga. Fotografía: Pedro Delgado

Cartel de la ONG para la colaboración y el desarrollo Amigos de Anzaldo
Fotografía: Pedro Delgado

Organizadores y miembros de la ONG Amigos de Anzaldo con la cantidad recibida
Carrera Solidaria IES La Rosaleda. Málaga, 5 de diciembre de 2017
Fotografía: Pedro Delgado

 La prueba cuenta con el esfuerzo organizativo de los alumnos de 2º del TSAAFD (Técnico Superior de Animación de Actividades Físicas y Deportivas), ciclo formativo que se imparte en el mismo centro.

Alumnos de 2º del TSAAFD dirigiendo el calentamiento de la Carrera Solidaria IES La Rosaleda
Fotografía: Pedro Delgado

El profesor Miguel Ángel Moya y una alumna del ciclo superior
Fotografía: Pedro Delgado

 Cuando Miguel Ángel me invitó a participar con mis alumnos del IES Isaac Albéniz, no pude negarme, pues me acordé de aquellas carreras de campo a través que se celebraban en Portada Alta y a las que nos llevaba a correr Don Pablo Madrid, mi primer profesor de Ed. Física en el colegio Los Olivos. Medir nuestro nivel atlético con los alumnos de otros centros siempre era un buen aliciente; aunque a veces nos llevara a salir como locos nada más escuchar el silbato (¿?) de salida.

 

De Izq a dcha: Sergio Ramón León (8º EGB), Eduardo Padilla León (8º EGB), Jesús Manuel Suárez García "Pipi" (7º EGB) y Rafael Morondo (8º EGB). Memoria Escolar Colegio Los Olivos, curso 1978-1979.

De Izq a dcha: Alberto Márquez (7º EGB), Pedro Delgado Fernández (7º EGB), Justo Javier Torres (6º EGB), Antonio Muñoz López (7º EGB) y Germán Maíz (6º EGB). Memoria escolar Colegio Los Olivos, curso 1978-1979.

 No tengo ninguna fotografía de aquellas carreras, eran otros tiempos y ni había móviles ni el uso de las cámaras fotográficas estaba tan generalizado, así que para que a mis alumnos no les pase lo mismo y puedan guardar un grato recuerdo de ese día, puse a funcionar mi IPad como si fuese un  reportero gráfico deportivo.


Momentos previos a la salida de la Carrera Solidaria del IES La Rosaleda, 5 de diciembre de 2017
Fotografía: Pedro Delgado

Momentos previos a la salida de la Carrera Solidaria del IES La Rosaleda
Fotografía: Pedro Delgado

Momentos previos a la salida de la Carrera Solidaria del IES La Rosaleda
Fotografía: Pedro Delgado

Susana Wen Wen  Zhang tirando de un grupo en los primeros compases de la carrera
Fotografía: Pedro Delgado

Carla García, Raquel Trigueros e Iván Garrido en primer término
Detrás, Belén Aranda y Paula Hidalgo
Fotografía: Pedro Delgado

 Y encima ganaron diez medallas de doce posibles. El broche perfecto a una mañana de risas, nervios y esfuerzos.


Categoría Masculina 3º y 4º de ESO
1º Antonio Rodríguez Cuenca (IES Isaac Albéniz)
2º Harouna Doumbia (IES Isaac Albéniz)
3º Cosmin-Nelu Barbos (IES Isaac Albéniz)

Harouna Doumbia, Antonio Rodríguez y Cosmin-Nelu, ganadores de la categoría de 3º y 4º de ESO
Fotografía: Pedro Delgado

Categoría Femenina 3º y 4º ESO
1ª Raquel Trigueros Luque (IES Isaac Albéniz)

Raquel Trigueros Luque, ganadora de la categoría de 3º y 4º de ESO

Categoría Masculina 1º y 2º de ESO
1º Francisco Gómez Cabello (IES Isaac Albéniz)
2º Guillermo Infante García (IES Isaac Albéniz)
3º Iván Gómez Pacheco (IES Isaac Albéniz)

Francisco Gómez Cabello, ganador de la categoría de 1º y 2º de la ESO
Fotografía: Pedro Delgado

Iván Gómez Pacheco, tercer clasificado en la categoría de 1º y 2º de la ESO
Fotografía: Pedro Delgado

Categoría Femenina de 1º y 2º de ESO
1º Carla García Tovar (IES Isaac Albéniz)
2º Susana Wen Wen Zhang (IES Isaac Albéniz)
3º Paula Hidalgo Cortés (IES Isaac Albéniz)

Susana Wen Wen y Paula Hidalgo, segunda y tercera clasificadas en la categoría de 1º-2º de la ESO
Fotografía: Pedro Delgado

El profesor de Ed. Física Pedro Delgado con las alumnas que compitieron en la Carrera Solidaria
(Paula Hidalgo, Susana Zhang, Raquel Trigueros, Carla García y Belén Aranda)

Antonio, José, Fernando, Iván, Harouna, Miguel, Joel, Francisco, Iván, Pedro Delgado y Barbos
Carrera Solidaria del IES La Rosaleda, 5 de diciembre de 2017

 Y da la casualidad de que el ganador de la prueba en la categoría superación, Sergio Aranda Hijano, es un antiguo alumno del IES Isaac Albéniz al que también di clases en su momento y al que le reitero desde aquí mi enhorabuena.

Sergio Aranda Hijano (1º en la categoría superación) con Carlos Moreno (Amigos de Ansaldo)
Fotografía: Pedro Delgado

 Para cerrar, un deseo: que el año que viene se sumen más colegios e institutos a la prueba; para que esto se parezca todavía más a aquellos cross de Portada Alta.
 Y como sé que a los chavales les encanta verse, aquí les dejo el resto de fotos que hice en la jornada.

Alumnos del IES Isaac Albéniz en la Carrera Solidaria de La Rosaleda
Málaga, 5 de diciembre de 2017

Raquel Trigueros, Carla García, Guillermo Infante, Iván Gómez y Francisco Gómez
Carrera Solidaria del IES La Rosaleda

Susana Wen Wen y Paula Hidalgo. Carrera Solidaria del IES La Rosaleda

Iván Gómez, Francisco Gómez, Joel Navarrete, Iván Garrido y Belén Aranda
Carrera Solidaria del IES La Rosaleda

Raquel, Antonio, Fernando, Harouna, Miguel, Carla y Cosmin-Nelu
Carrera Solidaria del IES La Rosaleda 2017

Harouna Doumbia, Carla García y Cosmin-Nelu Barbos
Carrera Solidaria del IES La Rosaleda 2017

El grupo tras hacer la donación de productos al Banco de Alimentos
Carrera Solidaria IES La Rosaleda 2017

El grupo en la puerta del IES La Rosaleda, 5 de diciembre de 2017

El grupo en los jardines del IES La Rosaleda, 5 de diciembre de 2017

Antonio Rodríguez recibiendo su medalla de campeón de 3º-4º de ESO de manos de Carlos Moreno

Harouna Doumbia "El león de Bamako" recibiendo su medalla de segundo clasificado 3º-4º ESO

Raquel Trigueros Luque recibiendo su medalla de manos de Carlos Moreno

Raquel Trigueros Luque recibiendo su medalla en la Carrera Solidaria IES La Rosaleda

Alumnas del IES Isaac Albéniz participantes en la Carrera Solidaria del IES La Rosaleda
Málaga, 5 de diciembre de 2017

Carrera Solidaria del IES La Rosaleda, 5 de diciembre de 2017

Participantes en la Carrera Solidaria de La Rosaleda a las puertas del IES Isaac Albéniz
5 de diciembre de 2017

Cosmin-Nelu Barbos (4º ESO)

Francisco Gómez Cabello (1º ESO)

Guillermo Infante García (1º ESO)

Harouna Doumbia (4º ESO)

Joel Navarrete Castellano (2º ESO)

Miguel López Sánchez (1º ESO)

Alejandro Moya Gómez (4º ESO)

Iván Garrido Moreno (2º ESO)

Antonio Rodríguez Cuenca (3º ESO)

Iván Gomez Pacheco (1º ESO)

Fernando Calle Valenzuela (3º ESO)

José Antonio Ramírez Ruíz (2º ESO)

Raquel Trigueros Luque (3º ESO)

Paula Hidalgo Cortés (2º ESO)

Belén Aranda Vallejos (2º ESO) 

Susana Wen Wen Zhang (1º ESO)

Carla García Tovar (1º ESO)

Sergio Aranda Hijano


Nota: Fotografías realizadas por Pedro Delgado y publicadas en Calle 1 con el permiso de los alumnos. A ellos va dedicada esta entrada.


jueves, 11 de enero de 2018

UN HOMBRE LOBO MALAGUEÑO EN LUCHA



Leo la carta atraído por el titular: "Un hombre lobo malagueño en lucha". La firma Antonio Rueda Serón, un maestro de Primaria que podría ser cualquiera de los que nos dedicamos a la enseñanza; de ahí que uno pase rápido del asombro a la indignación.
 Los señoritos de El Jueves olvidan que la libertad de uno termina donde empieza la del otro y que no se puede manipular de manera burda una fotografía para cuadrar una noticia, y menos haciendo mofa de la imagen y honorabilidad de un profesor.


Un hombre lobo malagueño en lucha
Me llamo Antonio Rueda Serón y soy maestro de Primaria. El 7 de diciembre de 2016, me enteré de que la edición online de la revista 'El Jueves' me había elegido para ilustrar una de sus noticias satíricas. Con el tituar: "Informe PISA: los alumnos españoles son los primeros del mundo en mediocridad" aparezco en una foto dando clase a mis alumnos de Primaria en el Centro Los Prados de Málaga. Por qué publicaron mi imagen me parecía tan incomprensible como lo que mi clase de Primaria o yo mismo tengamos que ver con el informe Pisa que abarca alumnos de Secundaria. Por qué además alteraron la fotografía para que en la pizarra se leyera 'BIENBENIDOS' me resultaba tan increíble como intolerable, ya que al presentarme así me condenaban a aparecer ante todos como un inepto. Así que recurrí ante los tribunales. En mala hora lo hiciera. El juzgado entiende que aunque aparezca de frente y perfectamente reconocible en compañía de mis alumnos debo soportar la "broma". Que es proporcionado usar mi imagen sin mi consentimiento y sólo para mi perjuicio. Releo el texto que acompañaba la gracieta: "Por fin España se sitúa a la cabeza en uno de los baremos más significativos de la educación: la mediocridad. La muestra incluye más de 37.000 alumnos de 980 escuelas españolas. Y algunos niños gaditanos criados por lobos...". Soy malagueño orgulloso de mi estirpe lobuna. Y pienso aullar y si es preciso morder en cada recurso hasta que se reponga mi derecho. Por la educación Primaria. Por los niños gaditanos. Y porque los señoritos de 'El Jueves' no pueden irse de rositas por más tiempo. Con supuestas bromas que maldita gracia tienen.
Antonio Rueda Serón
Cartas al Director del diario Sur, jueves 4 de enero de 2018


 Me pregunto cómo pueden estar las leyes tan alejadas de la ciudadanía, qué hay de la protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen y por qué a veces la justicia es tan injusta.  Por otro lado, compruebo con tristeza que ni los poemas o escritos de Gustavo Adolfo Bécquer, Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, María Zambrano, Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Pedro Antonio de Alarcón, Caballero Bonald, Francisco Ayala, María Victoria Atencia, Elvira Lindo, Muñoz Molina o Antonio Soler, por nombrar algunos, han conseguido quitarnos el sambenito: ese tópico de la incultura y la falta de profesionalidad tan hiriente y alejado de la realidad.
 Por las cosas del azar, hoy aparece en el mismo diario Sur la noticia de que el mejor profesor de infantil y la mejor docente en Formación Profesional de España son de Málaga, en una final a la que llegaron otros siete malagueños que imparten sus clases en distintos niveles educativos.
 Enhorabuena a todos ellos, y ánimo a Antonio Rueda. Ojalá su recurso llegue a buen puerto.

jueves, 4 de enero de 2018

AÑO NUEVO


El corredor de John L. Parker (Editorial Capitán Swing)
Fotografía: Lucía Rodríguez

Desde Calle 1 os deseo a todos un año nuevo lo más deportivo posible.

viernes, 22 de diciembre de 2017

FIRMA DE LIBROS EN LA LIBRERÍA PROTEO



Hoy viernes 22 de diciembre, a partir de las seis y media de la tarde, estaré en la librería Proteo y Prometeo de Málaga conversando con los lectores y firmando ejemplares de mis libros. A los asistentes se les obsequiará con un bonito marcapáginas.


 Me acompañarán en la firma el africanista y viajero Luis Temboury, autor de los dos tomos de Nuestros nobles parientes, y Fernando Bonilla, con su libro Esencias de Málaga.
 Si todavía no sabes qué regalar estas navidades, regala libros con dedicatorias. Y si vives fuera de Málaga, solicítale a la librería Proteo y Prometeo un ejemplar firmado y dedicado por el autor y ellos te lo harán llegar por correo a casa.


Fotografía: Pedro Delgado

Librería Proteo y Prometeo
C/ Puerta Buenaventura nº 3
Málaga

miércoles, 29 de noviembre de 2017

JOSÉ RAMÓN ALVERO CRUZ, REFERENTE DE LA MEDICINA DEPORTIVA


José Ramón Alvero Cruz premiado en el Congreso de Medicina del Deporte Semed-FEME

Suelo desayunar en el recreo del instituto con el diario Sur entre las manos, lo que a veces me depara ciertas alegrías; como la de ayer, cuando leí que mi amigo José Ramón Alvero Cruz, profesor de la Universidad de Málaga, había sido elegido presidente del grupo español de cineantropometría GREC en el transcurso del Congreso de la Sociedad Española de Medicina del Deporte Semed-FEME, celebrado la semana pasada en Zaragoza.
 Alvero, como yo suelo llamarlo, presentó además en dicho congreso un trabajo sobre “Adiposidad regional y fitness cardiorrespiratorio en relación con el porcentaje de grasa ideal en ciclistas amateur”. Una ponencia que recibió un doble premio: el que distingue a la mejor comunicación, otorgado por dicha sociedad científica, y el que otorga el Colegio Oficial de Médicos de Zaragoza como provincia organizadora del evento.
"Ambos premios fueron entregados en la ceremonia de clausura del Congreso de Medicina Deportiva el pasado viernes por el presidente de la Semed, Pedro Manonelles Marqueta, quien destacó la calidad del trabajo de José Ramón Alvero tanto en nombre de la Sociedad de Medicina Deportiva como del Colegio de Médicos de Zaragoza. Por otra parte, su elección como presidente del grupo GREC está relacionada con su experiencia en el campo de la composición corporal donde está acreditado como evaluador del ISAK nivel III –International Society of Kinantropometry–".
 Para quien no lo conozca, decir que José Ramón Alvero, licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, es especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte. Doctorado en la Universidad de Málaga en Medicina y en Ciencias del Deporte, con un estudio de la predicción de tiempos en media maratón que espero poder mostrarles aquí pronto, es en la actualidad profesor del Departamento de Fisiología, Deporte y Educación Física de la Facultad de Medicina de Málaga. Los que corremos, lo hemos podido ver muchos años llevando el control antidoping de algunas de las medias maratones más importantes de la ciudad. Y los ciclistas en la Vuelta a Andalucía, aplicado a la misma tarea.
 Aquí os adjunto un enlace al powerpoint de su ponencia:
http://hdl.handle.net/10630/14701


¡Enhorabuena por todo, Alvero!
Y un fuerte abrazo desde Calle 1.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

CHIQUITO DE LA CALZADA Y EL MALAGUEÑO QUE FUE A LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE MÉXICO


Gregorio Sánchez Fernández, más conocido como Chiquito de la Calzada
Fotografía: Jorge Zapata / EFE

El humorista Gregorio Esteban Sánchez Fernández, más conocido como Chiquito de la Calzada, murió en Málaga a los 85 años el pasado sábado. Grande de la Calzada de la Trinidad y del mundo entero, descanse en paz. ¡Gracias por todos esos buenos ratos!

 Y como este blog va de deporte, no se me ocurre mejor forma de despedirlo que escuchando el chiste del malagueño que fue a los Juegos Olímpicos de México.


Imágenes propiedad de Atresmedia*

*espero permitan su uso, dado el homenaje que se quiere rendir y la ausencia de publicidad en este blog.

sábado, 30 de septiembre de 2017

DE TORNEOS INTERESCOLARES DE ATLETISMO, SALVADOR ALLENDE Y PAULINA FLORES

Hace un par de sábados descubrí en el Babelia a Paulina Flores, una escritora chilena que practicó el atletismo en su niñez y adolescencia y que, como yo, sigue usando la carrera como método para ordenar las ideas que se atascan en el papel. Nos lo cuenta desde la sección Tribuna libre, bajo el título No es una historia épica.

Allende Vive

No es una historia épica
Por Paulina Flores

Salgo a correr tres veces por semana, durante una hora. Casi siempre en el mismo parque y con el mismo recorrido y música. No he leído De qué hablo cuando hablo de correr, de Murakami, pero sobre la relación entre la escritura y correr, además del obvio componente de soledad que demandan ambos ejercicios, debo decir que en mi caso me sirve para destilar ideas. Su ventaja sobre un baño de tina, varios cigarros frente a la ventana o una noche de insomnio es que cuando estás corriendo, y tu cuerpo está exhausto, toda la ansiedad, las aprensiones o preocupaciones que pueden acecharte mientras piensas en calma desaparecen, tu mente tiene una única y real preocupación: sobrevivir al cansancio y al dolor muscular, y así las ideas brotan libres o fluyen sin presión.
 Comencé a practicar atletismo a los 10 años. Imagino que lo elegí por la amistad: era nueva en el colegio y lo practicaba con una de mis recientes mejores amigas. Hasta cierto punto, me lo tomaba muy en serio y participé en varios torneos interescolares. La sensación de correr 100 metros planos tras el disparo era alucinante, pero no alcanzar la victoria en el intento ni colgarse alguna medalla era bastante frustrante. Recuerdo la confusión y el estrés que me producía que el entrenador se focalizara y prefiriera siempre a mi amiga, que era más rápida que yo. Una minitragedia infantil, sobre todo considerando que éramos las únicas dos mujeres en el equipo, y no había nadie más con quien compararse. Pero tuve mi revancha. Irónicamente, un sábado 11 de septiembre. No recuerdo bien de qué año, pero 2001 no fue, porque ese día el hermano mayor de un compañero entró a la sala de clases anunciando la noticia del atentado de las Torres Gemelas, y nuestro propio 11, el del golpe militar, pasó a segundo plano. Debió de ser en octavo básico, a los 13-14, cuando ya tenía una posición política marcada, todo lo marcada que podía ser a esa edad.
 Mi mamá no era de derechas, pero les tenía miedo, pavor, a los carabineros, y no me dejaba ir a marchas. Las noches del 11 de septiembre me las pasaba con mi hermana menor, mirando desde el segundo piso los actos de conmemoración y luego el enfrentamiento entre la policía y los manifestantes. Nos fascinaba, y esperábamos con ansias el día de estar nosotras también ahí, en ambos campos de batalla. A mí nunca me dieron miedo los pacos, y sé muy bien por qué. Pero recuerdo a una amiga temblando cuando el carro lanza-agua comenzó a acercarse, y a otro de la universidad impresionado con la policía montada, diciendo que ahora entendía el miedo de los troyanos al ver la gran caballería aquea. Recuerdo a un vecino saliendo furtivo de su casa a media noche, protegido con un casco de bicicleta. Recuerdo correr a toda velocidad por el bandejón central de la Alameda. Recuerdo reírme de los cantos de los anarquistas, pero quitarle la batería a mi celular por precaución. Recuerdo atravesar el ágora de la Facultad a las siete de la mañana, humeante por decenas de lacrimógenas como en un vídeo de Romain Gavras.
 Como mi mamá no me dejaba asistir a marchas, el torneo de atletismo, la mañana de ese 11 de septiembre, se convirtió en la coartada perfecta. Mi plan era el siguiente: asistir a la competencia, pero dado que participaba sólo en un par de carreras y que probablemente no pasaría a las finales –en esa época, a una paso de la adolescencia, ya no me importaba ganar o perder–, quedaría libre a eso de las diez-once de la mañana y podría asistir por primera vez a la romería del 11 de septiembre, marcha organizada por los familiares de víctimas de la dictadura. Nunca me enfrenté a un campeonato tan relajada, el lugar de la ansiedad era ocupado completamente por la manifestación, pero las cosas no resultaron como esperaba.
 Debí haberlo imaginado, porque mi madre no era la única que en Chile temía, y sigue temiendo, a la policía y las protestas, y así muchos de los padres no mandaron a sus hijos al campeonato por miedo a que sucediera algo. Casi no tuve competencia, y mi entrenador estaba tan excitado con la idea de obtener –¡al fin!– medallas que hasta me inscribió en pruebas que jamás había practicado, como el lanzamiento de la bala, las vallas y el salto alto. Me enseñó la técnica en unos pocos minutos y luego competí contra tres o cuatro niñas más y pasé a todas las finales. Cuando el torneo finalizó eran pasadas las dos de la tarde. No pude, ni quise, asistir a la marcha, pero mi cuello brillaba de oro y plata. Por supuesto, la historia no tiene nada épico, y la reflexión –triunfo falso, miedo y frivolidad– es tan obvia que no tiene gracia escribirla. De todas maneras, esa tarde, antes de volver a mi casa, me di un paseo por la Moneda, porque siempre fui y he sido más romántica que combativa, compré un clavel rojo y lo dejé bajo la estatua de Salvador Allende, junto a otros tantos más.

***

 Paulina Flores (Santiago de Chile, 1988) ganó con 25 años el Premio Roberto Bolaño por el relato Qué vergüenza, el cual da título a su primer libro de cuentos publicado en su país por la editorial Hueders.

letras.mysite.com (Paulina Flores)

domingo, 17 de septiembre de 2017

COMIENZA LA ASCENSIÓN


Pedro Delgado Fernández en la Carrera Urbana Ciudad de Málaga 2012
(Fotografía: José Chinchilla)

Ahora que he vuelto de un largo viaje por Albania, trato de ponerme al día con la prensa y los correos atrasados. Entre estos últimos, acabo de leer el relato que mi amigo Sergio Barce lanza a las redes desde su blog. Lleva por título Recuerdo un pequeño taller de bicicletas, y está incluido en su libro de cuentos Paseando por el zoco chico (Ediciones del Genal, 2015). Como en él aparece la figura de Eddy Merckx, el Caníbal, escalando una de esas montañas imposibles del Tour, y como el pasado viernes comenzamos el nuevo curso escolar, he pensado en la comparación que podemos hacer entre una cosa y la otra: el calendario escolar como el largo puerto que hemos de coronar, alumnos y profesores, si queremos alcanzar la meta allá por junio. Nos aguardan tres metas volantes, mucho esfuerzo y quizás algún que otro contratiempo pero si pedaleamos con ganas desde el principio seguro que todo será más fácil. ¡Ánimo a todos! Dan la salida y comienza la ascensión.


RECUERDO UN PEQUEÑO TALLER DE BICICLETAS
Por Sergio Barce

Recuerdo que había un pequeño taller de bicicletas enfilando la calle Cervantes, camino del Cine Avenida, a pocos metros de la bocacalle del callejón del Ideal. El encargado se llamaba Yasim. Yo llevaba allí mi bici plegable cuando se le rompía la cadena o se le pinchaba una rueda. De las paredes del local colgaban llantas con radios brillantes y otras con los radios oxidados, gomas y cámaras desinfladas, sillines usados, manillares de bicicletas de carrera y manetas de freno. Había un poster de Eddy Merckx el Caníbal subiendo la montaña enfundado en el maillot amarillo del Tour de Francia del 70.

Eddy Merckx, el Caníbal, con el maillot amarillo del Tour de Francia de 1970

 Para encontrar el pinchazo de la rueda, Yasim echaba un rápido vistazo por la cámara y, cuando creía haber dado con el punto por donde presumiblemente se evaporaba el aire, sobre la yema de su dedo índice depositaba saliva, una saliva densa y blanca, que luego aplicaba sobre el posible pinchazo. Aguardaba entonces unos segundos para comprobar si la saliva regurgitaba; si se formaban pompas era que había acertado. Luego, sólo era cuestión de parchearlo.
 Recuerdo que, a veces, había que esperar un buen rato cuando Yasim se tomaba un té, larachensemente, o se ponía a hablar con un amigo que iba camino de la Plaza y se había detenido a saludarlo. Hasta que no acabara de beberse el vaso de té verde o de hablar con su amigo, no había nada que hacer. En esos casos, me sentaba en la acera de enfrente, bajo la larga pared blanca sobre la que caía pesadamente el sol de la tarde. Cuando por fin decidía repararla, le pagaba y safi baraka, a  pedalear de nuevo dejando atrás el cine, bajando la cuesta del mercado a toda velocidad sin dejar de tocar el timbre para que los peatones se apartaran...
 Había también, en el pequeño taller, bicicletas de alquiler, y motocicletas de pequeña cilindrada. Olía a goma y a pegamento, y a gasolina y aceite.
 Recuerdo a un anciano que siempre aparecía cuando iba al taller. Alquilaba una bicicleta alta, de barra horizontal y manillar de carrera, aerodinámico, y con palanca de cambio de velocidades. Resultaba llamativo ver a un hombre tan mayor, con una bici tan moderna. Más curioso aún era el hecho de que vestía con una chillaba espartana, marrón, áspera, que se arremangaba para poder subir y sentarse en el sillín. Se ataba las perneras de su pantalón gris con unas pinzas de madera, de las que se usan para colgar la ropa, y antes de ponerse en camino se cubría la cabeza con la capucha de la chillaba. Apenas se le veía entonces el rostro. Se marchaba así, muy lentamente, tan despacio que parecía no tener fuerzas suficientes para dar un pedaleo. Pero poco a poco se alejaba por la calle, y no regresaba hasta la noche, cuando Yasim iba a cerrar, a la misma velocidad a la que se había ido por la mañana. Su silueta se recortaba al final de la calle Cervantes, bajando desde la avenida Mohamed V, y verlo era como contemplar a un siniestro fantasma que flotara sobre una luciérnaga. La luciérnaga, claro, era el faro de la bicicleta, y el fantasma su cuerpo embozado en la chillaba que, en la noche, se confundía con la oscuridad.
 Cuando devolvía la bicicleta, solía traer una bolsa con palmitos y yerbabuena colgada del manillar, se la entregaba a Yasim y se marchaba a grandes zancadas. Hasta otro día. No sé si con eso pagaba el alquiler de la bici, o si era un regalo que le hacía o simplemente un encargo. Pero el caso es que nunca abrió la boca, ni siquiera para saludar.
 El taller abría temprano. Al ir al colegio, yo pasaba por la puerta, aprisa, para no llegar tarde, y veía de reojo a Yasim sentado en un taburete de madera, con un vaso de té entre las manos, saboreándolo, antes de meterle mano a la faena, rodeado de bicicletas y de motos de pequeña cilindrada, y entre sorbo y sorbo se quedaba mirando a Eddy Merckx, el Caníbal, escalando la montaña, enfundado en el maillot amarillo del Tour de Francia del 70, soñando quizá que iba en el pelotón perseguidor...

lunes, 24 de julio de 2017

¡¿CÓMORR?!


Mi paisano el humorista Chiquito de la Calzada
Fotografía: Jesús Domínguez

"Por la gloria de mi madre", me creía que era una noticia falsa; sin embargo, aparece en un montón de medios.

Las niñas saudíes podrán acudir a clases de Educación Física

Las escuelas públicas de Arabia Saudí impartirán la asignatura de Educación Física para niñas el próximo año académico, un paso hacia el aperturismo social que ya fue aprobado en 2014 pero que no se llevó a la práctica. [...]

"¿Cómorr?" ¿Es que no tenían Ed. Física? "¡No puedor, no puedor!" ¿Te dah cuen?" ¿Pero en qué siglo vive esta gente? Y encima dicen que el tema ya fue aprobado en 2014. "Me cago en tus muelas", ¡si estamos en 2017! "¡Jarl!" "No puée sé". "¡No te digo trigo por no llamarte Rodrigo!"
 "¡Hasta luego, Lucas!"

 Por si no se lo creen: