martes, 27 de mayo de 2014

VALORES

Normalmente, la práctica del atletismo en edades juveniles te dota de unos valores que te acompañan, como si fuesen indelebles, el resto de tu vida. Es por eso que, a veces, me sorprende y apena leer determinadas noticias en el periódico. Sin embargo, la que he leído hoy en la prensa atrasada (diario Sur del miércoles 21 de este mes), me reconforta y me alegra, no sólo porque reafirme lo dicho sobre esos valores que te aporta el atletismo o el deporte en general, sino porque además restituye el honor a un amigo: un amigo al que no veo desde hace un montón de años, pero del que guardo un grato recuerdo de cuando entrenaba atletismo en Carranque. Me refiero a José Luis Cámara, exgerente del Consorcio Provincial de Bomberos. Cámara y su equipo fue denunciado por el nuevo equipo del Consorcio, cuando entró a gobernar el PP en la Diputación. Se le acusaba de malversación, cohecho y prevaricación, delitos que el juez ha rechazado porque las pruebas y testimonios han acreditado que no se produjeron ninguno de esos aspectos, precisando que las gestiones realizadas por Cámara se adecuaban perfectamente a la Ley de Contratación del Sector Público. Archivada la denuncia, después de que la Fiscalía solicitase el sobreseimiento del caso, Cámara recupera su honor y, probablemente, la cordura, pues imagino el calvario por el que habrá pasado estos últimos años. Recuerdo que Pepe Cámara era un marchador con una camaradería y un sentido del humor envidiable, un sentido del humor que espero también haya recuperado ahora.


Pepe Cámara marchando de junior en la pista de atletismo del Inef de Madrid, 1988
Fotografía: José Luis Leal.

domingo, 18 de mayo de 2014

EL REGRESO DE LOS SIETE MAGNÍFICOS




De nuevo regreso con los Siete Magníficos, esta vez para añadir dos nuevas fotos y especificar los datos que me apunta el amigo Miguel Bandera. La prueba no se celebró en febrero, sino el 17 de abril de 1982, y el orden de llegada fue el siguiente: 1º Francisco Espejo, 2º Rafael Morales, 3º Juan Sarria, 4º Miguel Bandera y 5º Erik Berg Madsen.



Tristán González (haciendo de liebre), Francisco Espejo, Rafael Morales, Miguel Bandera, Erik Berg y Juan Sarria. 800 metros, 17 de abril de 1982, Ciudad Deportiva de Carranque, Málaga.



Miguel Bandera en los últimos metros del 800, donde realizó una marca de 1.59.5 (4º clasificado). Al fondo se puede ver al atleta y entrenador Joaquín Fernández Gago y a la velocista Ana Martín Carrasquilla (Málaga, 17-4-1982).

 
Y como la envidia es muy mala (ver la entrada Los Siete Magníficos de marzo de 2014), quiero mostraros aquí la fotografía de la salida de otro 800. De nuevo son seis los que aparecen en la imagen, pero en esta ocasión sí aparezco yo en ella. De izquierda a derecha, se puede ver a Miguel Ángel Moya, Rafael Morales, Antonio Sánchez, Juan Sarria, Paco Martín Tineo y a un servidor, Pedro Delgado Fernández. La fotografía la tomó el amigo José Antonio García Calle, que es quien me la ha pasado, y tienen un gran valor documental porque, además de a los atletas, recoge, a todo color, la antigua grada, la arboleda y el estado de la pista en la que competíamos y entrenábamos. Éramos tan pocos y tan conocidos que en algunas pruebas no necesitábamos ni ponernos el dorsal.


Miguel Ángel Moya, Rafael Morales, Antonio Sánchez ("Antonio el del banco"), Juan Sarria Cuevas, Paco Martín Tineo ("Paco el cartero") y Pedro Delgado Fernández en una salida de un 800 en la Ciudad Deportiva de Carranque. Málaga, 27 de junio de 1984. Fotografía: José Antonio García Calle.


 Calle cree que es de julio de 1984, pero he mirado en el plan de entrenamiento de ese mes y no aparece ninguna competición de 800 (sí de 1.500); sin embargo, tengo recogido en el planning de ese año un 800 el miércoles 27 de junio que, por los resultados, se corresponde con la fotografía:

1º Rafael Morales.
2º Juan Sarria Cuevas.
3º Miguel Ángel Moya.
4º Pedro Delgado Fernández (1'59"04)
5º Antonio Sánchez.

 Como es normal, anoté mi tiempo en el plan, ¿alguien se acuerda del suyo? 

viernes, 9 de mayo de 2014

JODIDOS POZOS NEGROS

Yago Lamela


Como uno de esos ciclistas enfrentados a las curvas cerradas y las rampas duras de un puerto de montaña que se apea de su bicicleta en el punto más empinado del ascenso, cuando transita alejado de la cabeza de la general, o al igual que el boxeador que perdida la capacidad de reacción arroja la toalla harto de recibir golpes en un combate, Yago Lamela se ha retirado de la vida conmocionando al mundo del atletismo; viniendo a corroborar que abril es el mes más cruel del calendario.
 Mi más sentido pésame a toda su familia. Descanse en paz.





Palmarés:

-Campeón de Europa sub23 de longitud (Gotemburgo, 1999).
-Subcampeón del Mundo de longitud (Sevilla, 1999).
-Subcampeón del Mundo de longitud en pista cubierta (Maesbashi, Japón, 1999).
-Campeón de longitud de los Juegos Iberoamericanos (Lisboa, 1998).
-Tercero en el Campeonato de Europa de longitud (Múnich, 2002).
-Subcampeón de Europa de longitud en pista cubierta (Viena, 2002).
-Tercero en el Campeonato del Mundo de longitud (París, 2003).
-Subcampeón del Mundo de longitud en pista cubierta (Birmingham, 2003). 

En 1998, el atleta avilés consiguió una mejor marca de 16,72 metros en triple salto. Su marca de 8,56 metros en salto de longitud fue récord de Europa y aún hoy es récord de España. Fue Subcampeón del Mundo de longitud con tan solo 21 años. Desgraciadamente, las lesiones truncaron su progresión deportiva y llevaron a Yago Lamela a anunciar su retirada de la alta competición el 11 de marzo de 2009.

jueves, 1 de mayo de 2014

REYES DEL ASFALTO




"Como todo corredor, Bill Rodgers había perdido más carreras de las que había ganado. Conocía el tormento de la derrota mejor que las mieles del éxito, y aunque había perdido la costumbre de perder, sabía que la derrota formaba parte del juego. Solo uno cruzaría la línea de meta el primero; todos los demás irían detrás de él. Llevaba una buena racha, pero siempre había sabido que ese momento llegaría, del mismo modo que el cátcher veterano siente que le crujen las articulaciones cuando mira al banquillo y ve cómo la joven promesa se pone la careta de protección. De pronto, ahí estaba Alberto Salazar preguntándole si quería que marcara él el paso. ¿No consistía en eso el atletismo? "En destronar a los reyes", había dicho el propio Rodgers".

Como indica su subtítulo, Reyes del asfalto es la crónica de la época dorada del running en Estados Unidos, la que va de 1972 a 1982, cuando Frank Shorter, Bill Rodgers y Alberto Salazar consiguieron que correr dejase de ser un deporte de hippies y chiflados.


    


 Frank Shorter fue el pionero. Su oro en los Juegos Olímpicos de Múnich marcó a los otros el camino a seguir. Bill Rodgers sería el popularizador, con sus 4 triunfos en las maratones de Boston y Nueva York. Y Alberto Salazar sería el novato que les arrebataría finalmente la corona. Décadas después, ningún estadounidense ha igualado los logros de estos tres atletas.

"En 1963 nadie salía a correr; a excepción de en los Juegos Olímpicos, la gente solo corría para tomar un tren o escapar de la policía".

 Ellos "allanaron el camino y mil carreras florecieron a su paso".

 Para mí, su lectura ha sido muy grata, entre otras cosas porque al leerlo extrapolaba mentalmente las situaciones a Málaga: si el libro hablaba de la Falmouth Road Race yo pensaba en la Carrera Urbana Ciudad de Málaga; si el boom americano se producía en la década de los 70 y primeros de los 80 yo me acordaba del que se dio aquí en la década de los 80 y primeros de los 90. Incluso me he sentido como ese Alberto Salazar cuando llega a Boston y con 16 años se pone a entrenar junto a gente que le saca diez años, atletas que eran el ejemplo a seguir, pero también el objetivo a batir. Francisco Espejo, Rafael Morales, Juan Sarria y un servidor, Pedro Delgado, fuimos los protagonistas de aquel boom en la ciudad malagueña, cuando a base de entrenar juntos disparamos el nivel a las nubes.

 En "un deporte en el que apenas había diferencia entre perder y llegar segundo [...]" "[...] su rivalidad los animó a entrenarse con más ahínco, a correr más rápido, a elaborar mejores estrategias. Por separado, se habrían limitado a ganar carreras; juntos, lo cambiaron todo".


Francisco Espejo, Juan Sarria, Rafael Morales y Pedro Delgado (1988)


 Como los americanos, nosotros también vivimos la oleada de dinero que llegó a las carreras al rebufo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, y cómo esos premios en metálico atrajeron a los atletas africanos y portugueses, convirtiendo cada carrera en una dura pugna. 

 Es este un libro que daría para muchas entradas (de hecho ya me referí a él en dos de ellas: Múnich y La hora de los tramposos), y que toca muchos de los temas que ya han asomado por este blog: el doping; el entrenamiento interválico; la tragedia de Múnich; el correr descalzo; la figura de Chris Chataway, Emil Zátopek y Abebe Bikila; y cómo a medida que los eventos han aumentado en tamaño e ingresos, la carrera en sí ha pasado a un segundo plano y se han ralentizado los tiempos medios de la mayoría de las carreras. 


Frank Shorter en los Juegos Olímpicos de Múnich


 Leyendo las páginas de Reyes del asfalto asistimos también al nacimiento de la maratón de Nueva York y al de algunas de las marcas de calzado punteras hoy día; también al inicio de la profesionalización en el atletismo con el conflicto inherente entre los organizadores y los corredores de élite. Además, podemos ser testigos de cómo surgió el boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú y cómo éste afectó a los atletas.

 Hay algunas mujeres en las páginas de Reyes del asfalto, como la campeona olímpica estadounidense Joan Benoit Samuelson o la noruega Greta Waitz, ganadora de 9 maratones de Nueva York, pero sus nombres sólo aparecen de pasada, lo que me lleva a preguntar: ¿para cuándo un Reinas del asfalto?



 
  Joan Benoit


  Greta Waitz (Foto AP Photo/Scanpix)


 No hacen falta excusas para comprar el libro de Cameron Stracher, que por cierto contiene un epílogo muy aclaratorio y un buen prólogo de Carlos Arribas, pero si las necesitan, celebren el pasado día 23, día del libro, o la llegada de la Feria del Libro al Puerto de Málaga, y regálense un ejemplar. Y por favor, no se olviden de los campeones.


"Los corredores de élite atrajeron a las masas a la carretera, pero después la masa se olvidó de ellos. Hoy en día es habitual que quienes participan en una gran carrera no sepan -ni les importe- quién ha ganado. Lo que cuenta es la lucha personal contra la adversidad y el superarse a uno mismo. Ya no hay héroes; sólo bolsitas de recuerdo y botellines de agua de sabores exóticos".


                                                                                                     
Nota: Los pasajes de Reyes del asfalto, de Cameron Stracher, pertenecen a la primera edición de marzo de 2014 de Contra Ediciones, con traducción de David Paradela López.