miércoles, 1 de julio de 2026

FÚTBOL CALLEJERO


Fútbol callejero en Tánger
Fotografía: Yassine Alaoui, Yoriyas

Decía hace unos días el psicólogo estadounidense Jonathan Haidt, acerca de los menores y las redes, que es esencial mandar a los niños a jugar a la calle, darles independencia. Y que, como en Australia, se prohiba el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Qué suerte tuvimos los de mi generación, que pudimos criarnos sin internet, jugando a mil cosas en la calle o en nuestras casas, sin un teléfono inteligente que nos robase el tiempo ni la supervisión continua de los adultos. Cuando había Mundial, recuerdo bajar a la calle con alguno de mis hermanos para darle patadas a un balón. La puerta de un garaje que había junto a mi bloque era la portería, y allí estábamos hasta que bajaba algún vecino a regañarnos por el ruido que provocaba el impacto de la pelota sobre el cierre metálico de la puerta cada vez que conseguíamos hacer un gol.

Pregunta: Viene a España a presentar su nuevo libro y a hablar de un problema que estamos viendo nosotros con nuestros hijos, sobrinos y, en general con los jóvenes de la generación Z. ¿Por qué da la vuelta al mundo para hablar sobre un tema así?
Respuesta: Soy profesor en la Universidad de Nueva York y ahí doy clases desde 1995. Me encanta ser pedagogo, enseñar, estar con mis alumnos y observé un cambio en 2015. Porque vi que había cada vez más alumnos retraídos, deprimidos, angustiados, y pensé: '¿Qué es lo que está pasando?'. Bueno, en parte puede que sea una sobreprotección, que les estemos protegiendo demasiado, pero pensándolo bien, me he dado cuenta, y está además avalado por investigaciones científicas, que es una adicción a las redes sociales, que se da además en todo el mundo, no solamente en Estados Unidos, sino en el mundo occidental en general. ¿Por qué en 2015? Es porque ese es el momento cuando los jóvenes pasan de un tipo de teléfono más antiguo a los teléfonos llamados inteligentes.
P: ¿Un problema que no afecta igual a los chicos que a las chicas?
R: Afecta de manera distinta. Empezamos a ver, más o menos por el 2012, que a las niñas les afectaba muchísimo y a los niños parecía que menos, pero fue pasando el tiempo y fuimos comprendiendo que, en realidad, no es que fuera más o menos, sino que afectaba de forma distinta. A las niñas, por ejemplo, sí, hay muchas instancias de depresión, de angustia, de ansiedad, la comparación constante, la necesidad de estar en forma, de ser guapa, de ser bella, la obsesión con el cuerpo. Mientras que a los chicos, más bien lo que les hace es atraerles a llevar a cabo acciones muy peligrosas. Es un poco adictivo parece que tiene que ver con niveles de dopamina, que los chicos se entregan más a las adicciones tipo pornografía o juego en línea, como si fuera más fácil que la red social absorba la personalidad del chico. Quizás sean más disfuncionales.
P: ¿Podemos sentirnos afortunados los millennial (nacidos entre 1881 y 1996)?
R: Pues la verdad es que sí. Tenéis mucha suerte los millennial y deberíais ser conscientes de ello. Sois la generación más inteligente hasta ahora en la historia, o sea, ha ido subiendo el cociente intelectual hasta llegar a vuestra generación. Sois, además, la última en haber podido jugar en la calle, ir a la plaza del pueblo y jugar allí con los amigos, en vez de estar jugando con el teléfono en casa. Así que sí, tenéis esa enorme suerte de no haberos entregado a lo que llaman el entretenimiento, el ocio, que bloquea todo lo demás, porque ¿qué vas a hacer si al día estás dedicándole cinco horas a TikTok? No hay tiempo para hacer absolutamente nada más.
P: Habla de sobreprotección en el mundo real e infraprotección en el digital. ¿Cuáles son sus principales consejos para las familias?
R: El objetivo en principio que debería animar a todos los padres es, de alguna manera, asegurar que el entorno en el que viven, en el que juegan, en el que existen los niños, sea uno que sea autosupervisor, es decir, que no necesiten estar en todo momento con padres, con madres que les estén sobreprotegiendo. Hasta más o menos los años 90 así funcionaba la vida en Estados Unidos. Los niños salían, jugaban, estaban por ahí en los parques, pero en los años 90 algo sucedió y, de pronto, la sociedad americana pensó: 'Es demasiado peligroso, los niños no pueden estar solos en la calle'. Y es absolutamente esencial darles esa rienda suelta, que vivan su infancia de forma independiente. Hay que mandar a jugar a la calle con amigos sin supervisión directa constante de los padres.
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P: [Tras hablar de que España quiere seguir los pasos de Australia y prohibir las redes sociales a los menores de 16 años] Para el Gobierno lo correcto son estas iniciativas pero parte de la oposición cree que son las familias las que tienen que decidir qué hacer con el acceso a los medios digitales de sus hijos.
R: La verdad es que, como norteamericano, tengo que decir que, en general, somos libertarios y no nos gusta depender del Gobierno que nos esté preparando la papilla y obligándonos a tragárnosla. O sea, nos gusta a nosotros tomar las riendas de las decisiones que tenemos que tomar. Pero es que las familias, los padres, las madres, llevan peleándose con esta realidad desde hace ya más de 15 años y tenemos que ser conscientes de que los chicos, los niños, las niñas, a quienes se enfrentan son a auténticos gigantes, a empresas que son enormes y que consiguen los éxitos que buscan. Los padres sencillamente nos hemos dado cuenta de que no estamos en disposición, no podemos hacer ese seguimiento, no podemos controlar como querríamos controlar. Estas empresas podemos incluso denominarlas depredadoras, son peligrosas y los padres nos hemos dado cuenta de que carecemos del poder necesario. No podemos por nuestra cuenta, necesitamos ese apoyo.
P: Si no cambia esto, ¿qué podemos esperar de la sociedad dentro de 10 o 20 años?
R: Pues si no tenemos cuidado, vamos a ver que las máquinas cada vez van a ir haciendo más y más cosas, porque lo que estamos viendo de momento son mayores niveles de angustia, de ansiedad, de depresión, resultados pedagógicos cada vez peores, cada vez la atención de nuestros chicos se va desperdigando más y más fácilmente. Vemos que hay un bloqueo, podemos decir. La gente joven ve que no puede centrarse, no puede fijar la atención en un punto y mantenerla ahí durante un tiempo largo. Entonces, esto es absolutamente desastroso para el momento actual y luego si pensamos también en el futuro, porque es una generación que va a tener muchísimas dificultades a la hora de encontrar pareja, decidir formar una familia, decidir tener hijos, decidirse al compromiso... Lo único que cabe pensar que vaya a resolver el problema es que los seres humanos nos unamos para conseguir una cierta vuelta a la felicidad por parte de los jóvenes.
Jonathan Haidt entrevistado por Rodrigo García Melero
RTVE Noticias, 27 de junio de 2026

Pueden leer la entrevista completa clicando en el siguiente enlace:

https://www.rtve.es/noticias/20260627/jonathan-haidt-sobre-menores-redes-esencial-mandarlos-a-jugar-a-calle-darles-independencia/17132432.shtml